Tienda   Donar Ayudanos a continuar con la misión del ISEG, gracias por tus compras y donativos   

Material destacado

La Verdad de Guadalupe El Mensaje de susojos
El Encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego DVD Jesucristo Centro del Acontecimiento Guadalupnao

Autor: Lic. Laura Irene Castillo Basurto

La imagen más copiada a lo largo de la historia de la pintura en México es, sin duda, la Imagen de la Virgen de Guadalupe; a través del tiempo es muy claro que quien se acerca a ella y la conoce inmediatamente la ama y quiere tener una copia consigo.

El Arte religioso sirve para hacer palpable lo divino, los iconos (gr. eikon) son imágenes, en el mundo religioso cristiano esta palabra se aplica a las imágenes sagradas de Jesús, María y los Santos.

Las imágenes sagradas, esculturas o pinturas, son mas que bellas obras de arte, por sí mismas representan algo diferente, su valor les viene de una dimensión espiritual y no pueden apreciarse únicamente desde la óptica estética, tiene que ser apreciadas también bajo una mirada creyente, son una experiencia espiritual y mística que nos traslada al mundo de lo sagrado, son un puente entre los mundos material y espiritual, presentan lo visible de lo invisible.

Si reflexionamos en los conceptos de creador y artífice como lo hizo el Papa Juan Pablo II en la Carta a los Artistas (1999), vemos que el que crea da el ser mismo, saca alguna cosa de la nada, y esto en sentido estricto, es el modo de proceder exclusivo del OMNIPOTENTE; el artífice utiliza algo ya existente, dándole forma y significado, éste es el modo de actuar propio del hombre. Dios ha llamado al hombre a la existencia, transmitiéndole la tarea de ser artífice.

El artista divino, con admirable condescendencia, transmite al artista humano un destello de su propia sabiduría trascendente, llamándolo a compartir su potencia creadora, el creador le regala el don del talento artístico.El artista cuanto más consciente es del don recibido, tanto más movido se siente a mirar a sí mismo y a toda la creación con ojos capaces de contemplar y de agradecer, elevando a Dios su himno de alabanza.Refleja en cada obra su ser y encuentra en el arte una dimensión nueva y un canal de expresión.

La tilma de san Juan Diego se ha convertido en un inmenso vocabulario que, en el campo de las artes visuales, inspira a los pintores para realizar su obra; desde las primeras copias de la imagen Guadalupana a los cuadros de Juan Correa en el siglo XVII para los que usaba su calca de la imagen en papel encerado con todos sus elementos iconográficos, a las pinturas de Miguel Cabrera en el siglo XVIII como resultado de sus observaciones directas de la Virgen, hasta las obras pintadas en nuestros días, todos nuestros pintores han copiado el original. Sin duda alguna lo más difícil de igualar es el rostro, aunque los hay muy bellos, presentan rasgos diferentes. El rostro de Santa María de Guadalupe es sin duda uno de los más bellos, conmovedores y prácticamente imposible de pintar.

Se puede apreciar en ampliaciones fotográficas que la Imagen Guadalupana está integrada de tal manera a la tilma, que se vale de la trama y de las irregularidades del hilo del tejido para dar volumen y realzar los rasgos de la cara, es decir las imperfecciones de la tela sirven para marcar los elementos que lo conforman. Las copias de la Guadalupana pintadas en la época virreinal están elaboradas con pigmentos preparados al óleo sobre tela o tabla siguiendo las normas técnicas marcadas por las Ordenanzas del Gremio de Pintores (1557).

Para lograr luminosidad y tridimensionalidad (volumen) los pintores se valen del contraste producido por las luces y las sombras, es decir, aplican junto a un color claro uno más oscuro. En el rostro de las Guadalupanas virreinales vemos el contraste tonal y la superposición de capas de pigmento para dar volumen, produciendo una superficie pictórica gruesa.

Las copias de la Virgen de Guadalupe elaboradas en la época virreinal son documentos gráficos que describen en imagen la percepción y la visión de los artistas de cada uno de los elementos iconográficos que conforman la auténtica imagen de la Virgen de Guadalupe en la humilde tilma de san Juan Diego.

Si bien, las copias Guadalupanas, no llegan nunca a igualarse a la original, tenían una doble finalidad: dar cuenta de la iconografía, de las dimensiones y de los colores y propagar la devoción del culto.Estudiarlas y analizarlas significa rescatar el valor documental de las obras de arte como fuente de información.